
Cuando vamos a un restaurante y pedimos comida, a menudo nos dejamos llevar por las emociones o los sentidos, especialmente por la vista. Sin embargo, cuando llega el plato, comprobamos que las raciones son más generosas de lo esperado y no podemos terminarlas, ya sea porque no comemos como antes o porque simplemente estamos saciados.
«Pedir con medida es el primer paso para no desperdiciar.»
Esta creencia de que es mejor que sobre a que falte responde a una costumbre asociada a mostrar abundancia como símbolo de estatus, poder o riqueza, aunque sea solo por apariencia.
«La verdadera abundancia no consiste en que sobre, sino en que alcance para todos.»
Sin embargo, en el comercio existen situaciones de abundancia y escasez. Variables como el clima, la gestión, las decisiones políticas o las catástrofes naturales, como las plagas, hacen que la oferta y la demanda oscilen. El gran problema aparece cuando existe una demanda enorme que la oferta no puede satisfacer.
«Cuando la oferta no llega a todos, cada recurso desperdiciado agranda la escasez.»
Además, existe la dificultad añadida de la caducidad de los alimentos, que debe controlarse especialmente a nivel internacional. La tecnología alimentaria —pesticidas, maquinaria y gestión de cosechas mediante inteligencia artificial— permite producir alimentos con mayor rapidez, eficiencia y disponibilidad durante todo el año, especialmente gracias a los invernaderos.
«La tecnología solo es progreso cuando produce más sin desperdiciar el futuro.»
Tampoco debemos olvidar las tradiciones alimentarias, que varían en todo el mundo, aunque conviven con un modelo global de consumo de usar y tirar. Esto ha provocado que los residuos y el excedente de alimentos hayan aumentado considerablemente, con el consiguiente impacto en el entorno: presión sobre los sistemas hídricos, saturación de las tierras y deterioro medioambiental en general. Todo ello también genera consecuencias sociales, como pobreza y hambrunas en distintas regiones del planeta.
«Cada alimento que tiramos deja una huella en la tierra y una ausencia en otra mesa.»
Asimismo, debemos tener en cuenta a los distintos actores que influyen en la producción, la distribución y la gestión de los residuos. Su papel hace necesario que las soluciones sean consensuadas tanto a nivel local como global.
«Ningún reto global se resuelve sin responsabilidad compartida.»

Entre los actores de alta influencia se encuentran los grandes retailers, los gobiernos, los organismos internacionales y las principales marcas alimentarias, incluidas las marcas globales de alimentación y restauración. Por otro lado, los actores de baja dependencia incluyen a pequeños agricultores y consumidores.
«Quienes más influyen deben asumir también la mayor responsabilidad.»
En mullerestrategic pensamos que los retos son enormes para que la humanidad pueda evolucionar, especialmente ante el imparable crecimiento de la población mundial. Aunque esta desciende en algunos países, en otros su aumento resulta desproporcionado.
«El crecimiento de la población exige que crezca aún más nuestra capacidad de prever.»
La primera cuestión consiste en entender que el futuro pasará por producir alimentos para toda la población, en la cantidad justa y con criterios de proximidad. Para ello, será necesario fomentar la biotecnología con el fin de alimentar a las personas y, al mismo tiempo, preservar los recursos naturales, siempre que resulte rentable y factible.
«Alimentar al mundo significa producir lo justo, cerca y respetando la naturaleza.»
Además, será clave impulsar una tecnología de distribución integral que permita reutilizar los desperdicios, optimizar la logística y controlar mejor los stocks. Todo ello debe ir acompañado de una mayor concienciación ciudadana sobre el consumo responsable, no solo para cumplir objetivos sostenibles, sino también para lograr un reparto más eficiente de los alimentos.
«Consumir responsablemente es repartir mejor lo que el planeta nos ofrece.»
Entendemos que se trata de objetivos complejos debido a los intereses de los distintos actores, especialmente de los gobiernos, que buscan proteger sus producciones y evitar la entrada de productos foráneos. Por ello, desarrollamos escenarios posibles para que nuestros clientes puedan vislumbrar cómo podrían sucederse los acontecimientos.
«Anticipar distintos futuros es la mejor forma de estar preparados para todos.»














