En la niñez, nuestro padre o nuestro abuelo, o cualquier otro pariente, nos preguntaban si sabíamos jugar al ajedrez, o preguntábamos con curiosidad que era se cuadro, para que servía, que era. Y nos respondían que era un juego de inteligencia, de pensar, de razonar, donde cada pieza se movía de una forma, y tenía su importancia. Los peones, son los mayoritarios, pero son los más lentos, y los más sacrificables, están a la vanguardia de la contienda. Los soldados que se han de enfrentar al enemigo, a los peones contrarios.
Más atrás, tendríamos a los oficiales, las torres, los caballos, los alfiles, y los dos más importantes, la reina, y el Rey, al cual hay que eliminar para ganar la partida. Y sabiendo usar sabiamente las piezas, podremos lograrlo, o no. Estar a la ofensiva, o a la defensiva. Incluso podías jugar con una máquina, para ir viendo tu nivel. Hay muchos programas para jugar al ajedrez.
Uno tenía, no solo aprender como se debía de mover las fichas, sino aprenderse el tablero, con sus casillas, y calcular las jugadas del contrario, y como se podría contestar, o contrarrestar ante la jugada que hemos visto, o que podemos ver. Ahí es donde empieza la gran complicación del juego, porque no solo es adivinar el movimiento del contario, sino la cantidad de variables que puede hacer, y la que puedes hacer tú.
Descubres que es un juego muy antiguo, con mucha historia, y sobre todo, donde hay verdaderos genios, que se enfrentan a campeonatos, tan importantes como si de futbol se tratara. Hablamos de los maestros, que saben partidas enteras, incluso algunos han ganado a potentes programas, ya que, por el momento, solo el ser humano es capaz de inventarse una jugada nueva, o una variante distinta, para sorprender al rival.
Uno, en sus limitaciones, estuvo en una partida grupal, y observo, que el maestro nos ganó a todos, prácticamente de la misma forma, y uno sorprendido, se preguntaba el porqué. Con el tiempo, descubrí que él, provocaba, que cada uno fuera moviendo las figuras, tal y como él quería, para llevarnos a su terreno, y darnos el jaque mate.
Eso mismo han hecho grandes militares, como Julio Cesar, Napoleón, Gengis Khan, Nelson, Rommel, etc. Grandes estrategas militares, donde el campo de batalla era su tablero, las piezas, sus fuerzas, y las del enemigo. Y el juego del gato y del ratón, para saber cómo colocarlas, y donde las colocará el enemigo. Ocultar tus movimientos, y saber adivinar, cuales serán los movimientos del enemigo. Un juego de inteligencia, pero sobre todo de manejar la información, y engañar al enemigo.
En nuestros dias, se juega al ajedrez en numerosos tableros a la vez, con muchos escenarios: políticos, económicos, sociales, tecnológicos, ecológicos, etc. Donde los mismos protagonistas, y más de dos, juegan sus fichas, con diferentes movimientos, sin reglas fijas de juego. De ahí la capacidad que debemos de tener, en vigilar los movimientos en cada escenario, como hacemos en mullerestrategic, para comprender en primer lugar, las posibles intenciones o motivaciones de los actores en el juego, y ver las variables, como las circunstancias que van apareciendo, no solo en el presente, sino, como pueden suceder en el futuro. Apoyándonos, tanto en tecnología, la experiencia, y el sentido común, asumiendo el riesgo, que en todo juego existe, y el ajedrez no es una excepción.














