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Tierras raras

A lo largo de la historia, los recursos han sido siempre un gran campo de batalla: hubo regiones que disfrutaban de abundancia y, sin embargo, otras carecían de ella. Además, esos recursos han ido cambiando según las circunstancias de cada época, aunque algunos —como los metales y minerales valiosos (oro, plata y diamantes)— nunca han pasado de moda.

Hasta hace poco, el petróleo era el recurso más valorado por múltiples motivos: la energía es el pilar de las sociedades actuales y, sin ella, la vida cotidiana simplemente no funciona. Del mismo modo, el agua y los alimentos son imprescindibles, tanto a corto como a largo plazo.

Sin embargo, el avance tecnológico —en particular, la transformación digital— ha generado nuevas necesidades, especialmente de materias primas, para fabricar con rapidez productos esenciales tanto en el ámbito comercial como en el militar. Nos referimos a: Magnetismo extremo (p. ej., neodimio y disprosio) para imanes de alta potencia; propiedades ópticas y luminiscentes (p. ej., europio y terbio) para pantallas, láseres y fibra óptica; y estabilidad térmica. A este conjunto se le conoce como tierras raras.

Son esenciales para la transición energética, la defensa y la digitalización. No obstante, el principal desafío radica en la competencia geopolítica, geoestratégica y, sobre todo, geoeconómica por el control de estas materias primas entre los actores más relevantes del escenario global. China mantiene una posición dominante en esta cadena de suministro, lo que está generando tensiones con otros bloques, como Estados Unidos y Europa. Por otra parte, se exploran yacimientos en áreas protegidas, lo que incrementa los riesgos para el medio ambiente.

En MullerEstratégic abordamos este debate mediante un análisis del impacto medioambiental, la soberanía y la negociación geopolítica, así como de la vulnerabilidad comercial ante posibles conflictos. Asimismo, examinamos su incidencia en las tecnologías emergentes y el grado de dependencia que estas materias primas están adquiriendo en los mercados y en la sociedad en general. Para ello, consideramos el mayor número posible de variables —en especial, los actores implicados— y los objetivos que se irán definiendo con el paso del tiempo.

Dado que se trata de un ámbito complejo y con múltiples ramificaciones, es aconsejable realizar estudios específicos para evaluar distintos escenarios: desde una perspectiva global hasta el análisis de cada mercado en particular. En este enfoque, se busca integrar el macroentorno con cada microentorno específico.

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