
En la antigua Roma, Vegecio acuñó la famosa frase: “Si quieres la paz, prepárate para la guerra”. Más tarde, Ronald Reagan dijo algo similar: «Peace through Strength» («Paz a través de la fuerza»), donde la disuasión llevó al colapso del Telón de Acero.
Por lo tanto, el gasto y la carrera armamentista han estado presentes durante toda la historia de la humanidad, en la que los adelantos tecnológicos han sido cruciales para determinar quién tenía más ventaja sobre el otro. Así ocurrió con la Edad del Hierro, la del Bronce, el acero, la pólvora, la energía nuclear, el láser, la antimateria, etc. En este contexto, la inversión en I+D+i ( Investigación, Desarrollo e Innovación) es fundamental para llegar más lejos.
Y, en esta locura de innovación, ha llegado la carrera espacial, en la que ha entrado un nuevo y poderoso competidor, China, en un juego que anteriormente se desarrollaba entre dos grandes jugadores. Esto aporta una nueva dimensión al tablero, en el que aparecen estos tres grandes actores, además de muchos otros que permanecen en un segundo plano.
Sin embargo, la invasión de Rusia a Ucrania ha creado un nuevo escenario a nivel global, en el que el gasto militar mantenía una tendencia sostenida. Cifra global (2021): el gasto mundial se situaba en torno a los 2,11 billones de dólares (trillions en inglés)[i]. Esta cifra ha aumentado gradualmente a lo largo del conflicto, batiendo récords de gasto año tras año, siendo Rusia, Ucrania y Europa los protagonistas que más han elevado sus presupuestos. Además, aunque el conflicto terminase, las tendencias indican que el gasto seguiría aumentando[ii].
Aunque en los últimos tiempos ha aparecido el término de guerra híbrida, en el que diferentes frentes de batalla se intercalan entre sí, como la guerra cibernética, la guerra informativa, los recursos naturales y otros elementos que van entrando en la ecuación, lo que hace aún más compleja la gestión de la defensa para todos los países. En este contexto, los departamentos de inteligencia son una parte clave del sistema.
Ahora hay que realizar estudios de tendencias continentales para saber cuáles serían los mercados más interesantes, tanto para la venta como para la compra de armamento, en todos sus aspectos. Hablamos de América del Norte, América del Sur, Europa, Asia, y no debemos olvidar territorios con conflictos de baja intensidad, tomando como ejemplo el continente africano.
Además, es necesario realizar un seguimiento de las empresas privadas, las cuales desempeñan el papel de proveedores para diferentes clientes, aunque sean enemigos entre sí, aportando tecnología y competitividad en este mercado.
En mullerestrategic, pensamos que el mercado armamentístico, entre todas sus variables, debería estudiarse por separado, aunque vigilando las interacciones que existen entre sí. Por ejemplo, el mercado de los drones es actualmente el producto estrella, donde la carrera por sacar al mercado los mejores equipos, así como las defensas contra estos, representa un reto apasionante en el que la relación calidad-precio se impone.
Tampoco nos olvidemos del sector espacial, donde el ámbito militar está siendo cada vez más relevante, interactuando tanto el sector público como el privado, aunque en este ámbito la información es bastante confidencial.
Creemos que es un sector en crecimiento, con grandes oportunidades de negocio, y que debemos trabajar sobre escenarios que, aunque nadie desea, no podemos descartar, ya que pueden resultar pla














