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¿Fin de ciclo de la hostelería?

A veces, las costumbres y las tradiciones nos hacen caer en una zona de confort, donde nada cambia, todo sigue igual. Tomándose unas cervezas después del trabajo, o quedar con amigos para tomar algo, ir a un restaurante para tener una velada agradable.

A todos nos gusta el ocio, nos complace llenar nuestro tiempo libre en la calle, en la noche, en la fiesta continua, como si la movida famosa de los 80 siguiera viva. La verdad es que en el mundo latino prácticamente es una religión, sobre todo en las terrazas en verano, incluso ahora en invierno, sobre todo para los fumadores.

Por eso, crear un negocio de hostelería siempre era una buena idea, aunque muy sacrificado, los márgenes comerciales compensaban las horas de trabajo. Sobre todo, con las bebidas alcohólicas, que en relativamente poco tiempo hacia que el negocio fuera muy rentable por el flujo de gente que quería divertirse.

Pero empiezan a llegar nubarrones, las nuevas generaciones ya tienen otras costumbres, no les llaman ir de bares, prefieren hacer un botellón para tener el alcohol a precios mucho más económicos. Los costes han subido exponencialmente; la energía, los salarios, los impuestos, y los proveedores que a  la mínima suben sus precios, y como el hostelero, no puede trasladar esas subidas a sus clientes por miedo de perderlos, ya que la ciudadanía, tiene cada vez menos poder adquisitivo.

Para rematar el escenario, los trabajadores no están por la labor de tener jornadas interminables, con bajos sueldos, y con un horizonte cada día menos esperanzador. Y ahí salen al rescate los emigrantes, que por sus necesidades, eligen situaciones que rayan a la esclavitud.

Además, los turistas ya no consumen igual que antes, puesto que, el salir de vacaciones supone un gasto que, a la mínima, simplemente una semana, puede costarles el salario del mes. Por lo que recurren al consumo de supermercado, para controlar sus desembolsos.  Así que, las alertas rojas empiezan a sonar, sobre todo cuando termina el periodo estival, ya que tendría que ser el que mantuviera el negocio el resto del año.

Nos guste o no se acerca un cambio de ciclo, ya no es tan atractivo el negocio del ocio, tal y como lo hemos conocido. Toca renovarse, y sobre todo modernizarse, buscarse nuevas alternativas que sean más estables para el resto del año. Ya no podemos seguir siendo un país de fiestas, de copas y de discotecas. Ya están apareciendo otros destinos más competitivos, más baratos, que ofrecen, incluso mejores servicios.  Pero hay una  resistencia al cambio que nos ha nublado la vista, por no querer ver como esta el mercado, cada día  más perdiendo competitividad.

Debemos prepararnos para buscar alternativas, ofreciendo una calidad precio que sea entendida por el cliente. Urge que la sociedad busque nuevas alternativas de negocio, que se adapte a los nuevos tiempos, ya que los cambios van a ser implacables, y que no nos pille con el pie cambiado. Hay que tener un sistema que nos alerte de los cambios cíclicos, que nos ayude a tomar decisiones, y en eso estamos en mullerestrategic, para orientar como poder salvarse, antes de que el barco se hunda, y entrar en otro ciclo económico con mejores garantías de éxito.

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