Cuando vemos una película de ciencia ficción o leemos un libro, vemos la imaginación del escritor, y después la adaptación del guionista, que nos hace pensar que es todo obra de una inspiración. En realidad, es así, pero hay una preparación, una investigación, una documentación sobre temas sociales, tecnología, economía y política, incluso la interacción con seres de otros mundos, aunque sea bajo el sesgo humano, ya que creemos que tendrán el mismo comportamiento, deseos y emociones.
Curiosamente, algunas cosas se han hecho realidad, otras no. Uno ve las series de Star Treck, o Stars Wars, y se nota que se comunican por teléfonos móviles, usan ordenadores, teletransporte, comida hecha por el ordenador, hologramas, rayos láser, etc. Esas mejoras, algunas ya han llegado, otras no, pero las tendencias nos dicen que llegarán. Como el submarino de Julio Verne, o la robótica de Issac Asimov.
Siempre ha habido estudios, teorías que indicaban un sentido de investigación, una base científica, social o política para que la humanidad pudiera llegar algún día a ese nivel
Lo que ayer era magia, hoy lo llamamos ciencia, la cual ya nos habla de biotecnología, de aventuras espaciales y de vivir en otros planetas. La verdad es que ya no son escritores visionarios, sino personas que piensan en futuro.
Como el equipo de mulleresttrategic, que realizamos escenarios, que, si bien algunos podrían calificarlos de ciencia ficción, para nosotros son reales, porque lo serán en un futuro, cada vez más cercano.
No olvidemos que aquellos que diseñan el futuro, son los que antes lo entenderán, los que podrán aprovecharse de sus oportunidades, o contrarrestar sus amenazas.
Pensemos que hace un siglo, lo que está ocurriendo hoy era una simple novela, el mañana, podemos escribirla nosotros.














