Desde niños, se nos han catalogado con las etiquetas de inteligentes, de estudiantes, de tener buenas notas, ya que con ello, podríamos resaltar, sobresalir sobre los demás y tener la aprobación, la admiración de nuestros progenitores.

Sin embargo, no es positivo ninguno de los dos extremos, ni sobresalir, tampoco ser insignificante, porque la sociedad confunde la inteligencia intelectual, con la astucia a la hora de conseguir objetivos en el día a día, en la guerra cotidiana. Lo vemos en las disputas profesionales o sentimentales, donde, muchas veces, las conductas más cuestionables son alabadas, y las más honestas, no consiguen los mismos resultados.
Ahora, cuando hablamos de las relaciones entre las empresas, las naciones, los ejércitos, el concepto de inteligencia, cambia de sentido, hablamos del famoso James Bond, que, como espía, ha de descubrir las intenciones del enemigo, e intentar desbaratar sus planes, sin escrúpulos, sin sentimientos, donde el resultado está por encima de todo. Pero esa no es toda la realidad, la Inteligencia a que nos referimos son analistas que están estudiando variables y actores dentro de unos escenarios para poder anticiparse a los movimientos, tanto de enemigos, como aliados, a la hora de tener un conocimiento, tanto del presente, como de un futuro, más o menos cercano, que sirva para que tantos los mandos militares, como civiles, tomen las mejores decisiones.
Por lo que, la búsqueda de la información es fundamental, ya que encontrar material objetivo, veraz y relevante es cada vez más complicado. Al existir gran cantidad de fuentes, muchas de ellas sesgadas, que nos pueden inducir a tener errores, al no ver con claridad los datos, nos llevaría a solo ver árboles, en vez de ver el bosque en conjunto.
El siguiente reto es el manejo de tanta información, cuando ya no es humanamente posible procesar el volumen que se podría alcanzar, donde acudimos a las nuevas ayudas tecnológicas, ¡como las plataformas de! bussines inteligent (Bi) con IA integrada, analices predictivos, automatización de tareas, etc. Debido al sin fin de posibilidades. tendremos que saber elegir sabiamente entre tantas herramientas, que sean lo más operativas posibles y que se adapten a nuestras necesidades.
En cada instante, se generan enormes cantidades de datos, pero ya no es necesario ser una gran central de inteligencia, pero si tener un sentido práctico que nos ayude a entender las complejidades del momento, dentro de nuestro propio contexto, adecuándonos a nuestros propios medios. Las empresas deben crear sus propios centros de inteligencia, una CIA o KGB, para monitorear el mercado, a los clientes, proveedores, distribuidores y sobre todo, a los competidores. En mullerestrategic, ayudamos a crear esos centros de inteligencia, creando modelos, herramientas y metodologías, para saber, antes que nadie, lo que está ocurriendo, y además, vislumbrar las posibilidades que el futuro nos pueda ofrecer para estar lo mejor preparados. Ganar tiempo para tomar las decisiones importantes, para no poner en riesgo el futuro de la compañía.














